Sobre el Cóctel de Guarda – Matalaché

Sobre el Cóctel de Guarda – Matalaché

Mi propósito con los Cócteles de Guarda es mostrar nuevos conceptos en la Coctelería Creativa y Artesanal. Y es que no se necesita reinventar la rueda y complicarnos mucho en el proceso de la creación de un cóctel porque al final, la coctelería siempre regresa a sus raíces.

“En la simpleza está la elegancia y  en la elegancia, está la calidad de un buen cóctel”.

Personalmente elegí el Pisco para iniciar esta aventura porque a nuestro Pisco lo vengo trabajando desde hace ya más de 20 años y nunca me ha defraudado. El Pisco es mi pasión y lo seguirá siendo por el resto de mi vida, por supuesto que tenemos que elegir esos Piscos artesanales de buena raza, esos que nunca defraudan, esos de elaboración limitada.

Hay que acordarse, que nuestro Pisco no se fabrica, sino, se elabora con amor, pasión e inspiración.

Ahora, darle vida a los Cócteles de Guarda con Pisco fue un proceso interesante y minucioso, ya que el concepto se fue creando de a poquitos. En los comienzos del nuevo siglo XXI, connotadas marcas de Piscos, como Pisco Payet, del ilustre y muy querido Guillermo Payet, ya fallecido, así como Pisco Viñas de Oro, del Grupo Brescia, ya reposaban piscos en barricas nuevas de roble americano.

Cabe mencionar que Pisco Viñas de Oro comenzó a utilizar el método solera, utilizado en Jerez, España; para añejar sus famosos brandys. Fue por ahí, que imaginaba ya la idea de reposar a nuestro clásico Capitán, y por supuesto, el nuevo clásico Zamboni.

Entre los viajes que realicé entre el 2009 y  2012 a ciudades como Londres, Malasia, Hong Kong y Singapur, por nombrar algunas ciudades, conversaba con muchos cantineros acerca de la Cóctelería de Guarda.

Pero fue en el 2014, que elaboré mis primeros Cócteles de guarda. Y el primero fue el Matalaché, luego vino el Capitán y después el Zamboni.

Así fue que le di vida al Matalaché, mi primer cóctel de guarda, en el cual junté Pisco con licor de café peruano, todo dentro de una barrica de roble americano por seis meses, de sólo pensar en él ya imaginaba un resultado delicioso. Y les juro que no me equivoqué. Ahora, elegir el Pisco y cepa perfectos era también otro de los retos de esta nueva aventura. Pues bien, elegí la Negra Criolla de Pisco De Carral y el licor de café fue de Gran Kafa y el resultado fue fantástico.

Luego vino el Capitán elaborado en un comienzo con Pisco Inquebrantable del gran Pepito Moquillaza al cual le agregamos Cinzano Rosso y unos toques de Amaro Montenegro, el resultado fue de fantasía ¡Se los puedo asegurar!

Y el final feliz es mi Zamboni, reposado en una barrica con nueve litros de un Acholado de La Caravedo, Cinzano Rosso y Bitter Campari. Fabuloso, mi favorito.

No puedo dejar de mencionar a El Clavito, una mezcla perfecta de una excelente Mollar de Pisco Paca Paca de otro correcto y meticuloso productor, Don Sebastián Bravo; esta mezcla la dejamos reposar, en partes iguales, con Drambuie, un fino licor escocés, de cortezas, raíces y  mieles. ¡Imperdible!

Por supuesto que hay que aclarar que los ingredientes no se ponen tan solo como lo describo, si no también, en el proceso hay que hacer un meticuloso seguimiento, un paso a paso, que al final firmaremos con mucho orgullo.

¡AL PISCO TRÁTALO CON RESPETO Y PRESÉNTALO CON ORGULLO!


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