Amores de Barra

Amores de Barra

Este es el título de una canción cantada por el dúo madrileño “Ella Baila Sola”, conformado por las jóvenes cantantes Marilia Andrés y Martha Botía, que rompió esquemas desde 1996 hasta finales del 2001. Coincidentemente, en esos años nacía también el mítico “¡Bohemia Café y Más!” con una innovadora gastronomía peruana, que luego sería el punto de partida de una revolución coctelera en las barras de la ciudad de Lima. Esto pues dio como resultado “la nueva coctelería peruana”, hecha íntegramente a base de pisco.
Es por eso que esta canción me trae buenos recuerdos, porque tanto “amores de barra” como el bar de Bohemia, marcaron conjuntamente una nueva etapa en mi vida como Cantinero Mixólogo en mi Perú.

¡Como “Bohemia Café y más…”, no habrá nunca más!

Aquí unos extractos de la canción “Amores de Barra”:
“Te has llevado sólo lo que yo quería me has dejado bailando bajo la luz del día, sólo has sido la historia que se acaba cuando sale el sol y así es mejor…
Amores de barra y un lápiz de labios mal puesto en el baño colirio en los ojos, pegote de rímel, la copa en la mano y vuelvo a tu lado…
Calculando, no acercarme demasiado planeando la manera de manejar tus manos. te comparo con el resto del ganado y decido dar un paso más. Son las doce hasta las cinco te utilizaré no hace falta que mañana te vuelva a ver sólo un coche necesito para volver. Ciao cariño esta noche lo he pasado bien…
Amores de barra y un lápiz de labios mal puesto en el baño colirio en los ojos pegote de rímel la copa en la mano y vuelvo a tu lado…”
Lo narrado en la canción, son una de las tantas situaciones que se presentan noche a noche en todos los bares del mundo. Y somos nosotros, los cantineros, los que detrás de la barra nos convertimos en testigos de lo bueno, lo malo y lo feo de muchos amores.
Y es que aprendemos a escuchar, observar, comprender, conversar y finalmente “diagnosticar” a nuestros pacientes. Porque compartimos días y noches con amores felices, amores tristes, amores amorosos, amores jóvenes y viejos, amores solos, amores hechiceros, amores brujos o embrujados, amores maravillosos, amores tramposos, unos rotos y otros devastados, amores benditos, amores mentirosos, amores vendidos, amores comprados, amores verdaderos, amores bandidos, amores nuestros, en fin, amores, amores y más amores; pero, que tarde o temprano, van a necesitar llegar a un bar y encontrar a alguien con quien compartir su felicidad o tristeza y es en esos momentos que los cantineros nos convertimos en el “amor de sus vidas”.
Nosotros, los cantineros, somos ese anfitrión que los recibirá con amor, cariño y felicidad, pues cada historia irá llenando esa nave llamada “experiencia de vida”. Es nuestra obligación hacer de su viaje algo inolvidable en sus corazón.
Amores de barra son todos ellos y…
¡Amores de barra somos nosotros también!

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