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Entrevista
 




PASION PISQUERA EN LA CIUDAD IMPERIAL



Hace más de un año que Hans Hilburg impulsó en el Cusco la seria difusión de nuestro fino destilado de pura uva. Su bar El Pisquerito tiene hoy nueva sede y numerosos adeptos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Catherine Contreras

CUSCO. En el ombligo del mundo se toma pisco del bueno desde que Hans Hilburg se parapetó tras la barra de El Pisquerito, bar especializado que creó a inicios del 2009 muy cerca de la Plaza Regocijo.

Como recordado bar mánager de la Corporación Acurio, Hilburg asesoró a Astrid & Gastón en sus aperturas de Lima, Bogotá, Madrid, Caracas y Ciudad de México, y antes de ello el Bohemia Café en Lima y Santiago de Chile, luego de vivir una década en Estados Unidos aprendiendo el oficio en bares de San Francisco, Seattle y Nueva York.

Ciudadano del mundo, para Hilburg no fue difícil comprender que la capital arqueológica de América debía contar con una auténtica sede pisquera, pues al representar el principal punto de concentración de turistas, urgía ofrecerles una honesta y adecuada presentación de los famosos cocteles hechos a base de nuestro fino destilado de pura uva.

“El 80% de visitantes toma su primer pisco sour en el Cusco, y te aseguro que para muchos es el último”, confiesa el bartender, que es tajante al recriminar las malas prácticas de algunos lugares que sirven pisco adulterado, pero también es firme al pedir no prostituir el pisco sour ofreciéndolo como coctel de cortesía.

Identificación y honestidad es lo que el dueño de El Pisquerito quiere inculcar en la Ciudad Imperial, y por eso tiene en mente crear una cofradía que lo ayude a impulsar el pisco como debe ser.

Por lo pronto, Hilburg —que fue uno de los representantes del Perú en la cumbre gastronómica Madrid Fusión— asegura que la Semana del Chilcano que recientemente se organizó a nivel nacional fue un éxito en su bar. De hecho muchos saben que en su barra se prepara un chilcano sin igual, pues el creativo padre del Cholo Bravo, Tumbachola y Del Carajo se esmera en preparar como base de este coctel un “ginger ale” artesanal, moliendo en mortero unas rajitas de kion que mezcla con azúcar blanca, zumo de limón y amargo de angostura, al que agrega agua gasificada y unas onzas de su pisco de confianza (Huamaní, Qollque, Bianca, Cholo Matías, el Mosto Verde Don Santiago de Queirolo, De la Gala, Don Zacarías).

¿A DÓNDE IR?
El Pisquerito. San Juan de Dios 250, Cusco

 



Fuente: El Comercio

 

 
 
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