El Ron es, como se sabe, la base del Cuba Libre y una de las consecuencias más apreciadas de la caña de azúcar, bendita dulzura que Colón trajo a esta parte del mundo. Alcohol fino y caliente como el Caribe que, en afortunada y casual combinación, dió como resultado uno de los tragos más populares del planeta:
El Cuba Libre. Nació en la Habana y es indispensable para iniciar un almuerzo veraniego. Al finalizar la tarde, o por la noche, el turno es del baileys, el misterio hecho licor.
Caliente como el Caribe
Hoy el ron está en todas partes. Y si revienta contra un mar de hielo y se le adereza con Coca Cola y zumo de limón o lima, el trópico se hermana con el norte de América y atraviesa nuestro paladar haciéndonos amar, reir y, a no pocos, olvidar.
Ernest Hemingway, perdido en La Habana en los años 20, se inclinó más por el Daiquiri de El Floridita y por el Mojito de La Bodeguita. Quizás porque un escritor necesita de mucha memoria, y habemos a quienes el Cuba Libre nos produce una ventajosa amnesia, tal que podemos despertar al día siguiente sorprendidos por lo que parece haber sido una noche llena de fuego y que, sin embargo, no podemos recordar completa, pero recordar es volver a vivir. Y vivir es despertarse frente al mar y volver a servirse un Cuba Libre y seguir bailando, porque esta refrescante bebida entra bien a todas horas. Ya lo decía el cubano Lezama Lima: es imposible tomarse menos de tres.
Y tres al hilo, claro.
Juan Carlos Gómez, director de bar y coctelería de Cordon Bleu Perú, siente que hoy el Cuba Libre no significa tanto para los cubanos porque guarda relación con Estados Unidos.
Y aunque no es el licor de bandera de la isla (se toma con una versión isleña de la Coca Cola) -como si lo son el Mojito y el Daiquiri, o como lo es nuestro Pisco Sour - se deja beber mucho por quien lo visita, por ser refrescante, diurno, estival. Este conocedor recalca que el verdadero Cuba Libre es con ron blanco, y jamás con un dorado añejo, ya que en la mezcla se busca homogenizar los componentes para no tener un elemento predominante, colonizador. En cuanto al limón, en Cuba utilizan uno criollo muy parecido al peruano, pero no tan ácido como el que acompaña a nuestro Perú Libre, versión nacional que reemplaza el ron por el pisco puro o acholado, y que hoy se ha convertido en un clásico, aunque en el desaparecido bar Negro Negro de la Plaza San Martín ya lo servían desde hace más de cincuenta años.
"Cuba era el burdel y el bar de América", dice Hans Hilburg, amo y señor de la larguísima barra del restaurante Astrid y Gastón en el corazón de Miraflores. El Cuba Libre no tiene hora. En esta mezcla juegan perfeco el Bacardi, el Appleton, el Matusalén, el Flor de Caña de Nicaragua que a Hans le encanta, los colombianos Medellín y Caldas, el venezolano Ocumaré y un buen Cartavio, siempre y cuando la melaza haya sido traída desde el Caribe, porque la buena caña es solo de esas generosas latitudes y no podemos pretender que dé igual en nuestra tierra. "Pero el mejor ron del mundo es el Zacapa, de Guatemala. Me lo ha dicho mucha gente".
Este talentoso barman cuenta que los cubanos en Estados Unidos piden una "mentirita" por lo pretensioso del hombre de este trago tan largo como su historia...
Ya con la caña bien enraizada en tierras caribeñas, el Cuba Libre nació en La Habana a finales del siglo XIX. Desde entonces hasta ahora se ha convertido en uno de los combinados más populares del mundo. Hay tragos que se encuentran totalmente ligados a un país o a una ciudad:
Acapulco, Alaska, Americano, Broadway, Melody, San Francisco y el Cuba Libre, también llamadoi Cubata por los españoles, que quizás sea el más extendido y uno de los más solicitados del mundo. Este trago largo de la familia de los highballs se inventó en 1898, cuando finalizaba la guerra entre Estados Unidos y España. Se sabe que un día, un grupo de soldados americanos entró a un bar de la vieja Habana, a un capitán se le ocurrió pedir un vaso de ron con Coca Cola y un cuarto de lima, los demás lo emularon y la combinación prendió tanto como el grito de guerra "¡Por Cuba Libre"!
Y el Cuba Libre lo toman tanto los castristas - también el resto de los mortales- como los cubanos autoexiliados en Miami, que dicen que al beberse un Cuba Libre sueñan con el regreso a su patria. Por todos, ¡Salud!
Fuente: revista Gourmet Latino Año 1 Número 2
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